Soy la persona más cobarde de la tierra. Le tengo miedo a lo que sea que venga; y es irónico, porque me paso la vida soñando, imaginándome feliz, con los ojos cerrados volando por la realidad que me gustaría vivir. No, que necesito vivir, porque a este paso me voy a convertir en un mínimo punto en el universo, y en el recuerdo de los demás. En el recuerdo de la gente que creo importarle, y de la gente a la cual quiero importarle. Realmente necesito desahogarme, porque me estoy reprimiendo a mi mismo, con mis ideales, mis temores, mi realismo. Tengo tantos sueños, ya es tiempo de cumplirlos. Pero no puedo, algo me impide comenzar, algo que ha durado desde que fueron planteados, porque recursos para llegar a ellos tengo, sé perfectamente qué tengo que hacer y a través de qué, pero mi terrible temor a quién sabe qué, es más grande que mi diminuta fuerza de voluntad. Una fuerza de voluntad que ha ido muriéndose a través de estos últimos años. Realmente me siento como si fuera adicto a algo, que me atrofia las virtudes, las esperanzas, y me deja simplemente esperando, tratando de aliviárme la pena con más de aquello. Una droga que me dice que olvide lo que sea, y que simplemente lo deje para mañana, y para el infinito, que el futuro es infinito y que realmente no es necesario ponerse a trabajar ya. Que calla las voces de mi cabeza para que mis miedos puedan imponer su voluntad y poco a poco, lentamente, y totalmente conciente de ello, comienzo a sufrir una muerte mental.
La frustración, la maldita frustración. Mucha gente debe no saber que es estar frustrado de verdad, deben esquivar la frustración simplemente con el sabio razonamiento de no intentarlo. Pero es algo tan terrible, tan poderoso, tan amenazador y acechante, que intimida a las ganas, e incluso a las ideas, a los proyectos, a lo que se necesita para empezar a cultivar un sueño. Es un sentimiento abrumador, como si creyeras que vas a lograr algo, que puedes hacerlo, que vas por buen camino, y de pronto, todo es fusilado y quemado en unos segundos. Todo se vuelve una maldita antítesis. Jamás lo lograrás, no puedes hacerlo. Con ese camino, pensando de esa forma, haciendo eso de tal manera, nunca llegarás a cumplir tus sueños, ni en mil años, ni aunque te esfuerces. Puede sonar algo crudo, pero es la verdad.
La pregunta es: ¿Seré tan masoquista como para ser adicto a la frustración? No, eso jamás. Aunque lo parezca quizás. Eso de tener una idea, abrir las puertas para avanzar, y luego buscar y reflexionar, hasta encontrar el defecto, la inconciente falta. La forzada similitud a otro sueño cumplido, que derrumba todo. Lo que en un segundo fué una hermosa idea, creatividad y sí, arte, se esfumó como si nada. Se vuelve olvido, todo por culpa del miedo. El miedo al fracaso, a la tortura mental que yo mismo me busco, que me precipito a hacer surgir, buscándole los defectos, siendo perfeccionista, para soñar con ser el mejor. Debo aprender a aprovechar los momentos flash que me llevan a pensar que sí puedo hacerlo, y no forzarme. En el arte se vive tan duro, y es imposible conformarse con algo simple, al menos si quieres ser alguien auténtico, alguien de verdad, no alguien que rellene los espacios vacíos solo porque se necesitan, porque corroboran a la fuerza de un todo, que es el boceto principal de los sueños, la inspiración.
De ahora en adelante, debo dejar de tener temor, y serle infiel a la vida que llevo. Debo lanzarme hacia mis sueños, aunque comiencen como fracaso. Porque sé que puedo hacerlo, porque algunas veces le doy tantas vueltas en mi cabeza, que llego a la conclusión de que puedo hacer un buen trabajo, y con un empujón más fuerte, puedo comenzar, desde un porcentaje mínimo a hacer realidad mis sueños. Sueños, que es la palabra que más se me viene a la mente cuando hablo de mi, de lo que soy. Y espero que algún día, luego de dejarme fluír por el río de la vida que no va a parar, se transforme en la palabra Realidad.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
evoL(ution)
Mirando algunas fotos antiguas... Bah, al grano. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, atemorizante. Cambiar de apariencia en tan poco tiempo, tener distintos ideales; darse cuenta recién de las oportunidades de las que se disponía. A decir verdad, me encanta ese sentimiento de nostalgia. Tener recuerdos bellos de días tan especiales, días invaluables, inmortalizados en fotografías simplemente al azar. Ya nunca tomo fotos de nada ni nadie. No tengo paciencia para esperar que se hagan valiosas, que signifiquen algo, que me traigan nostalgia. Después de todo, pienso que las fotos, lo escrito, lo grabado, todas aquellas cosas, son como el vino: mientras más viejas, mejor saben. Sintetizando un poco, no ha pasado nada desde aquellos días de oro. Quizás los aproveché tanto que me gasté y me fuí al otro extremo. Anhelo descubrir que esta es mi Edad media, que el renacimiento espiritual se acerca, que mi fuerza de voluntad será algo más que una moneda al aire. Porque suelo sentirme totalmente sólo a veces, lo cual no es del todo malo (y tampoco me gusta parecer adolescente con inestabilidad emocional), y eso provoca una sensación de espera infinita. Al igual que anecdóticamente, no queda nada más que decir sobre esto. Me hace falta valor para cortar las ramas que no me dejan ni ver, ni menos caminar.
Algo de ficción, como la primavera que nunca se dignó a aparecer.
¿Puedo creer en ti? ¿puedo confiar en tu silencio, en tu indeferencia, en tu igualdad social? ¿en tu amistad, en tu amor, en tu mirada? ¿en tus palabras? ¿en tu apariencia de no llevar nada encima, pero cargar con todo a la vez? ¿en tu coraje, en tus acciones y reacciones? ¿en tu serenidad caótica que arde pero jamás sabre si quema? ¿en tus mensajes de continuidad de la marea, de la armonía imperceptible de tu improvisación? ¿en tus preguntas que me hacen preguntarme hasta la confusión, para responderte con una débil bandera de mi mente? ¿en tu creatividad, en tu anarquía, en tus deseos, en tu tímido pero imponente expresar? ¿en tu canto, en tu memoria, en tu turno de mirar con los demas sentidos? ¿en tu estrella, en tu naturaleza, en tu sombra impenetrable y teomorfa? ¿en tu supervivencia, en tu guerra y en tu rendición? ¿en tu presencia? ¿en tu forma de decir las palabras de amor?.
No quiero oír tus respuestas, no quiero que te cuestiones, no quiero que cambies. El misterio del fin de lo que vayas a decir alimenta mis deseos, mi incontrolable romanticísmo, que aunque pseudoliterario, no deja de ser innato. Quiero ver tu fortaleza, está más cerca de lo que nadie jamás ha pensado. Me lanzaría al abismo de la preescrita vida que tenemos delante. O quizás sería mejor escapar, escondernos y cavar nuestro propio tunel para la felicidad, que sea simple, que sea distinto, que sea conformista, que sea resistente. Frente a nadie más necesito hablar, dejaré de hacerlo. Cantaría quizás, pero soy débil, soy despreciable, soy demasiado soñador.
Y si me vuelvo autorreferente, cállame y dime cuál es la verdad, donde está la compañía real. No en la comunicación, si no en el sentimiento. Tengo miedo, doy miedo y eso me deprime, la soledad vuelve a mi como si tu corazón ardiera de calor humano, saturado al máximo, sin mi presencia. No hago falta en tu historia, soy el villano de la novela. El de las emociones fugaces y el autocontrol nulo. Aún no digiero la poesía que recitas, y eso me desespera. He comprobado que tantos sueños y esperanzas solo atraen la infelicidad y la incertidumbre hasta el río de agua vital del que tengo que tomar para verte al otro lado pasar, con tu cabello y tu sonrisa poco creíble pero auténtica. Necesito un milagro. No, necesito fuerza, voluntad, valor y un orden en mis sentimientos.
Soy el piso más abajo en la piramide. Aún asi nadie se queja de mi inestabilidad, de la posibilidad de derrumbar algo más, porque ni en mi confían. Yo alguna vez confié en ti, y espero volver a hacerlo, seas quien seas.
Espero que en el futuro pueda llenarme de nostalgia por culpa de este tipo de cosas. Antes despreciaba las expresiones melancólicas de cualquier tipo, hoy veo tan distinto. Veo los colores, veo la nitidez, veo el amor y la tristeza en las medidas que siempre debieron tener. Soy sólo un hablante, no tengo ni siquiera historias para contar hoy en día, para expresarme más allá de mi egoísmo y mostrar algo de humildad de verdad. Después de todo ¿hay algo más nostálgico que buscar felicidad en el pasado, para el regocijo del presente, esperanzándose en el único futuro?
Algo de ficción, como la primavera que nunca se dignó a aparecer.
¿Puedo creer en ti? ¿puedo confiar en tu silencio, en tu indeferencia, en tu igualdad social? ¿en tu amistad, en tu amor, en tu mirada? ¿en tus palabras? ¿en tu apariencia de no llevar nada encima, pero cargar con todo a la vez? ¿en tu coraje, en tus acciones y reacciones? ¿en tu serenidad caótica que arde pero jamás sabre si quema? ¿en tus mensajes de continuidad de la marea, de la armonía imperceptible de tu improvisación? ¿en tus preguntas que me hacen preguntarme hasta la confusión, para responderte con una débil bandera de mi mente? ¿en tu creatividad, en tu anarquía, en tus deseos, en tu tímido pero imponente expresar? ¿en tu canto, en tu memoria, en tu turno de mirar con los demas sentidos? ¿en tu estrella, en tu naturaleza, en tu sombra impenetrable y teomorfa? ¿en tu supervivencia, en tu guerra y en tu rendición? ¿en tu presencia? ¿en tu forma de decir las palabras de amor?.
No quiero oír tus respuestas, no quiero que te cuestiones, no quiero que cambies. El misterio del fin de lo que vayas a decir alimenta mis deseos, mi incontrolable romanticísmo, que aunque pseudoliterario, no deja de ser innato. Quiero ver tu fortaleza, está más cerca de lo que nadie jamás ha pensado. Me lanzaría al abismo de la preescrita vida que tenemos delante. O quizás sería mejor escapar, escondernos y cavar nuestro propio tunel para la felicidad, que sea simple, que sea distinto, que sea conformista, que sea resistente. Frente a nadie más necesito hablar, dejaré de hacerlo. Cantaría quizás, pero soy débil, soy despreciable, soy demasiado soñador.
Y si me vuelvo autorreferente, cállame y dime cuál es la verdad, donde está la compañía real. No en la comunicación, si no en el sentimiento. Tengo miedo, doy miedo y eso me deprime, la soledad vuelve a mi como si tu corazón ardiera de calor humano, saturado al máximo, sin mi presencia. No hago falta en tu historia, soy el villano de la novela. El de las emociones fugaces y el autocontrol nulo. Aún no digiero la poesía que recitas, y eso me desespera. He comprobado que tantos sueños y esperanzas solo atraen la infelicidad y la incertidumbre hasta el río de agua vital del que tengo que tomar para verte al otro lado pasar, con tu cabello y tu sonrisa poco creíble pero auténtica. Necesito un milagro. No, necesito fuerza, voluntad, valor y un orden en mis sentimientos.
Soy el piso más abajo en la piramide. Aún asi nadie se queja de mi inestabilidad, de la posibilidad de derrumbar algo más, porque ni en mi confían. Yo alguna vez confié en ti, y espero volver a hacerlo, seas quien seas.
Espero que en el futuro pueda llenarme de nostalgia por culpa de este tipo de cosas. Antes despreciaba las expresiones melancólicas de cualquier tipo, hoy veo tan distinto. Veo los colores, veo la nitidez, veo el amor y la tristeza en las medidas que siempre debieron tener. Soy sólo un hablante, no tengo ni siquiera historias para contar hoy en día, para expresarme más allá de mi egoísmo y mostrar algo de humildad de verdad. Después de todo ¿hay algo más nostálgico que buscar felicidad en el pasado, para el regocijo del presente, esperanzándose en el único futuro?
martes, 3 de noviembre de 2009
jueves, 15 de octubre de 2009
Arpegio de la luna
Simplemente no hay forma de avanzar en el silencio, el mínimo ruido despertará a cualquiera, y no quiero ser visto, mi disimulo es poco eficiente y aún es bastante lo que debo recorrer para saciar el vacío del tiempo. Es tan horrible aceptar que las quemaduras duelen, que no hay lugar en nadie para entender sin prejuzgar. Que somos una anomalía del egocentrísmo, ¿o no se han dado cuenta?. El problema está cuando uno alcanza un anhelado deseo que en realidad desconoce, y luego se acaba la magia y (...) . Por eso existimos, para desear, esperar distorcionadamente una falsedad ideal. Mientras más visualizo lo que quiero, al momento de suceder, más distinto es de lo que me esperaba. Ya no quiero esperar nada, no quiero que pase nada, porque no sé nada y no conosco nada ni a nadie, ni ninguna situación, ni ninguna frase interesante, ni el amor, ni la amistad, ni el arte, y nuevamente, a nadie. Nadie hará caso a lo que tu felicidad espera, porque la verdad es que si no existe el miedo y el sinismo, todos seríamos iguales y aburridos. Un ejercito gigante de gente poco espontánea, mentirosos. Pero ¿por que culpar a la sociedad?, porque tiene la culpa. Porque el solitario queda más aislado, y el hipócrita protagonista de la obra que llamo extrovertismo se acapara de la fama y la felicidad. Aunque el solitario está feliz. Ya no tiene que lidiar con los parásitos que lo dañan y lo convierten en uno contra miles.
Cada vez es más indeciso y precipitado, aunque restringido. No es algo que haya evolucionado, es algo que retrocede. Desde la cúspide del liberalismo hasta el miedo de la mirada ajena tan individual y paranóica que asusta las ideas y las obliga a esconderse. La primera vez es la mejor, luego es todo tan renacentista, mirando el pasado, copiando. La creación y la inspiración que puede tener un humano es sólo utilizable un par de veces para la mayoría. Si no es así, serás famoso. No existe un modelo peor que el de alimentar la mediocridad de subsistir sin crear, sin aportar nada al terrible tiempo que malgastamos, y al hermoso lugar que podríamos habitar. Si la creación y la originalidad fueran un requisito para sobrevivir, la pureza del mundo se notaría. Evolucionaríamos tan rápido que las generaciones vivirían en un baile de eras, pensamientos y formas de vidas tan variadas como la travesura más simple que se puede cruzar por la mente en el momento más inesperado. La falta de elitismo es la que hace que un año sea simplemente un año, la apatía y la indiferencia de ser es tan retorcida como la cadena rota de ideas volátiles que me obligaron a soltarlas en estos minutos inadecuados. En este horario de pensamientos de amor. Y si eso se cuenta, es el verdadero amor el que es creación, iluminación y destello. La vida trae consigo tantas manzanas que es imposible comerselas todas. El cielo tiene tantas falacias que el amor no tiene significado. Solo la estrella que haya sido regalada una vez, es resultado de la magia del amor. El amor constructivo que alimenta el arte, la cultura y la pasión que impulsa el desarrollo humano. Son tan pocas las personas que viven de la podrida diferencia entre un nadie y un alguien. La fuerza de voluntad es algo que no se percibe en el nadie, que no será vista de forma activa más que por copiar y trabajar; por sobrevivir. ¿Por qué la palabra 'sobrevivir' me suena a inadecuada?: Quizás porque considero que la gente simplemente vive, y no hacen nada 'sobre' su vida pasajera y monótona. Mi sobrevivir es hacer más que clasificarse conscientemente como un nadie. Vamos, que un ejemplo fácil de alguien que considero que sobrevivió podría ser Bach; pero ese es otro tema.
La respuesta más simple a esta extraña pregunta se responde sola con lo que escribí la vez pasada. Está invertido, como los roles de todos los que somos presionados por la terrífica realidad que se traga todos los sueños, y que si no se mantiene alejada por un campo de fuerza de ficción perfecta, se llevará consigo nuestras vidas.
Cada vez es más indeciso y precipitado, aunque restringido. No es algo que haya evolucionado, es algo que retrocede. Desde la cúspide del liberalismo hasta el miedo de la mirada ajena tan individual y paranóica que asusta las ideas y las obliga a esconderse. La primera vez es la mejor, luego es todo tan renacentista, mirando el pasado, copiando. La creación y la inspiración que puede tener un humano es sólo utilizable un par de veces para la mayoría. Si no es así, serás famoso. No existe un modelo peor que el de alimentar la mediocridad de subsistir sin crear, sin aportar nada al terrible tiempo que malgastamos, y al hermoso lugar que podríamos habitar. Si la creación y la originalidad fueran un requisito para sobrevivir, la pureza del mundo se notaría. Evolucionaríamos tan rápido que las generaciones vivirían en un baile de eras, pensamientos y formas de vidas tan variadas como la travesura más simple que se puede cruzar por la mente en el momento más inesperado. La falta de elitismo es la que hace que un año sea simplemente un año, la apatía y la indiferencia de ser es tan retorcida como la cadena rota de ideas volátiles que me obligaron a soltarlas en estos minutos inadecuados. En este horario de pensamientos de amor. Y si eso se cuenta, es el verdadero amor el que es creación, iluminación y destello. La vida trae consigo tantas manzanas que es imposible comerselas todas. El cielo tiene tantas falacias que el amor no tiene significado. Solo la estrella que haya sido regalada una vez, es resultado de la magia del amor. El amor constructivo que alimenta el arte, la cultura y la pasión que impulsa el desarrollo humano. Son tan pocas las personas que viven de la podrida diferencia entre un nadie y un alguien. La fuerza de voluntad es algo que no se percibe en el nadie, que no será vista de forma activa más que por copiar y trabajar; por sobrevivir. ¿Por qué la palabra 'sobrevivir' me suena a inadecuada?: Quizás porque considero que la gente simplemente vive, y no hacen nada 'sobre' su vida pasajera y monótona. Mi sobrevivir es hacer más que clasificarse conscientemente como un nadie. Vamos, que un ejemplo fácil de alguien que considero que sobrevivió podría ser Bach; pero ese es otro tema.
La respuesta más simple a esta extraña pregunta se responde sola con lo que escribí la vez pasada. Está invertido, como los roles de todos los que somos presionados por la terrífica realidad que se traga todos los sueños, y que si no se mantiene alejada por un campo de fuerza de ficción perfecta, se llevará consigo nuestras vidas.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Piano
Luego de una noche larga de hace un tiempo, en la que no solo dormí, aprendí muchas cosas que debí haber aprendido hace mucho, pero no había tenido la oportunidad de ver más allá de mi inmaduro universo. La gente real es más que la que alguna vez me imaginé; siempre pensé casi como si tuviera una visión omnisciente de cada uno, como si yo fuera un dios del realismo y la perspectiva, como un asqueroso narcisista mental. Pero no es así, mi cruda forma de ver a la gente no es más que la que puede aspirar una mente esclava, prisionera de guerra, de un testigo de muertes, humillaciones monumentales y de alguien que observa la depresión directamente. En realidad soy un ser humano tan básico que miro la gracia y majestuosidad del realismo donde jamás creí que iba a encontrar, donde la gente se limita a esconderse de la sociedad; pero no es así, así como tampoco ser culto significa ser maduro o inteligente, o ser una araña significa oscuridad, odio y desprecio por todos lados. Así como la belleza física real es un fenómeno casi imperceptible frente a la mentira superficial que vende mi realismo, que apunta a adaptarse a una sociedad tan despreciable como su arquetipo de persona exitosa. Quiero huir de mi lavado cerebro que mezcla mi realidad con la realidad que no cabe en mis espacios de expresión, no cabe en mi vergüenza ni en mi orgullo, ni en la fuerza para desencadenarme y buscar la identidad soñadora que llevo reprimida. Porque solo puedo soñar y soñar, y jamás dejar suceder, ¿quién sabe si las oportunidades se me acabarán y en vez de lograr volar, sólo puedo llegar a la cima del edificio corporativo que idealiza aquella realidad tan poco individualizada que odio?. Es triste verse a si mismo pudriendose esperando que la vida, la fama y la felicidad, el verdadero orgullo que se crea a base de sueños cumplidos, lleguen solos. Pero estas hermosas personas que se aferran en si mismos, en su confianza y en su círculo de felicidad que no logro entender, ellos, caminan por los pasajes de la adolescencia sin mirar al animal que pueden atropellar en el camino. Quizás me haría bien ser atropellado, olvidar todo de la noche a la mañana, y subirme al bus de felicidad que creo encontrar en sus caras. Golpearlos haciendoles saber lo ambicioso de mis sueños. Pero nuevamente, no. Debo buscar la individualidad, vencer al realismo que detiene esta sociedad y brillar, porque uno de mis sueños es rescatar a la gente que desea una vida más sentimentalista, pero que vive en el ruido que emite la avaricia del ser humano, y que le tiene miedo a que lo que expresen sea opacado por los bocinazos que pudren el ambiente, y que pudren las ganas de vivir. Necesito nacer de nuevo, ya es demasiado tarde, he visto demasiada realidad, demasiada inmadurez en mi mismo y demasiado vacío de siglo XXI.
Siento que exageré construyendo un párrafo tan inestable como complicado. Me quemo con mis propias ganas de vivir con furia, aunque en este preciso momento, siento que me no me importaría morir mañana en el hospital. No tengo nada que perder. Mis amistades cercanas se pudren conmigo en la realidad cómica y vergonzosa que irradiamos. Mi llamado amor está en una relación que lógicamente se pone delante y tapa la visión de mi humanidad. El resto es puro cuento repetido. Es irónico como al pedir cambios en tu vida, realmente resulta, aunque no sea de la forma que esperabas, porque recién me doy cuenta de todo lo que he cambiado desde que escribí la primera vez. Pero no me conformo aún, soy más cambiante que eso, debería escribir una linea, y para cuando la haya terminado, borrarla y volver a escribir algo nuevo, porque cambié de opinión o porque me avergonzé de lo que mis dedos recitaron. Sin importar que nadie lo sepa jamás, es parte de la paranoia y el miedo que existe en este realismo.
Algún día, porfavor, canten frente a mi, que seré el primero en aplaudir.
Siento que exageré construyendo un párrafo tan inestable como complicado. Me quemo con mis propias ganas de vivir con furia, aunque en este preciso momento, siento que me no me importaría morir mañana en el hospital. No tengo nada que perder. Mis amistades cercanas se pudren conmigo en la realidad cómica y vergonzosa que irradiamos. Mi llamado amor está en una relación que lógicamente se pone delante y tapa la visión de mi humanidad. El resto es puro cuento repetido. Es irónico como al pedir cambios en tu vida, realmente resulta, aunque no sea de la forma que esperabas, porque recién me doy cuenta de todo lo que he cambiado desde que escribí la primera vez. Pero no me conformo aún, soy más cambiante que eso, debería escribir una linea, y para cuando la haya terminado, borrarla y volver a escribir algo nuevo, porque cambié de opinión o porque me avergonzé de lo que mis dedos recitaron. Sin importar que nadie lo sepa jamás, es parte de la paranoia y el miedo que existe en este realismo.
Algún día, porfavor, canten frente a mi, que seré el primero en aplaudir.
martes, 25 de agosto de 2009
La vie en rose
Algo de prosa (porque no me gustaría llamarlos poemas) que escribí hace unos años; cuando me sentía como un animal muerto arrojado por el mar. Hay una nube ácida demasiado desagradable en mi mente estos días, es una lástima que este tipo de intervenciones físicas ocurran. Estoy detenido en espera del nuevo diagnóstico del doctor, y algo me dice que todo esto no va a terminar ese día. Esta debería ser una oportunidad para pensar y proyectarse, pero creo que nisiquiera en este estado pasivo lo puedo aprovechar. Quizás soy demasiado joven para aprovechar mi tiempo sabiamente. Mi única gran proyección por ahora es correr, saltar, volar y perderme rápidamente.
I
El extenso universo se ha reducido a la mitad
La gran travesía ha culminado impactandose
Pero la gran muralla surge por su fuerza
Y divide las dimensiones, antes cada una conocidas.
Los dioses de mi mundo traen mentiras
Enorme es el placer de un mundo armónico
Sabremos notar la presencia de una mitad restante
Es una prueba a la realidad y a la teoría
Como un coro de estrellas desordenadas
Por la perturbación de una mente que lo entiende
Devorados y arrojados al mar serán los inferiores
Se promete una esfera de horror pasajera
El espanto quemará desde el interior
Con la danza de todas las armas creadas
Y los demonios del mundo izquierdo marcharán
Solo con intención de conocernos.
La veracidad alimenta a los dientes
De las estrellas lejanas
El universo se arrepiente
Con mil armas atacamos lo que desconocíamos
Y sus ideas me mantienen vivo
Nunca se elegirá un nuevo orgullo
Al hijo del amplio y ruidoso entendimiento.
II
Atronadores eventos debajo de la atmósfera
Hiberna en mis fisuras
La mente ha comprimido lo que presta desde la oreja
Al igual que un diamante que canta sobre la presión externa
Pero este cenit es perseguido por una maldición
Que el tiempo parece cruel ante nuestra memoria
Expresivos golpes de proa en el cuerpo universo
Pronto se desvanecen en una monótona sinfonía
Como erupciones solares que llegan a nuestro plexo
A través de la cámara de la nube.
Por lo que aprendimos a olvidarnos de la esencialidad
Y negar la primitiva frecuencia
Pero su espíritu todavía existe en mí
Como mi existencia es su codicia.
Como la fertilidad encontró a su madre en descanso
Encontramos nuestra ética en nosotros mismos
Orgánico desarrollo a seguir
Y la inteligencia venció al alboroto.
Terremoto: Sus acordes escandalosos
El núcleo hueco del coro
Las tierras tiemblan dónde los Alpes suben a bordo
La resonancia, que incluso borra fuego.
Lo siento, nada que pueda expandir el cerebro por hoy, y quizás por mucho tiempo. Solo mi poco memorable balbuceo poético de cuando tenía 14 años. Cambio de opinión y de parecer muy espontaneamente.
I
El extenso universo se ha reducido a la mitad
La gran travesía ha culminado impactandose
Pero la gran muralla surge por su fuerza
Y divide las dimensiones, antes cada una conocidas.
Los dioses de mi mundo traen mentiras
Enorme es el placer de un mundo armónico
Sabremos notar la presencia de una mitad restante
Es una prueba a la realidad y a la teoría
Como un coro de estrellas desordenadas
Por la perturbación de una mente que lo entiende
Devorados y arrojados al mar serán los inferiores
Se promete una esfera de horror pasajera
El espanto quemará desde el interior
Con la danza de todas las armas creadas
Y los demonios del mundo izquierdo marcharán
Solo con intención de conocernos.
La veracidad alimenta a los dientes
De las estrellas lejanas
El universo se arrepiente
Con mil armas atacamos lo que desconocíamos
Y sus ideas me mantienen vivo
Nunca se elegirá un nuevo orgullo
Al hijo del amplio y ruidoso entendimiento.
II
Atronadores eventos debajo de la atmósfera
Hiberna en mis fisuras
La mente ha comprimido lo que presta desde la oreja
Al igual que un diamante que canta sobre la presión externa
Pero este cenit es perseguido por una maldición
Que el tiempo parece cruel ante nuestra memoria
Expresivos golpes de proa en el cuerpo universo
Pronto se desvanecen en una monótona sinfonía
Como erupciones solares que llegan a nuestro plexo
A través de la cámara de la nube.
Por lo que aprendimos a olvidarnos de la esencialidad
Y negar la primitiva frecuencia
Pero su espíritu todavía existe en mí
Como mi existencia es su codicia.
Como la fertilidad encontró a su madre en descanso
Encontramos nuestra ética en nosotros mismos
Orgánico desarrollo a seguir
Y la inteligencia venció al alboroto.
Terremoto: Sus acordes escandalosos
El núcleo hueco del coro
Las tierras tiemblan dónde los Alpes suben a bordo
La resonancia, que incluso borra fuego.
Lo siento, nada que pueda expandir el cerebro por hoy, y quizás por mucho tiempo. Solo mi poco memorable balbuceo poético de cuando tenía 14 años. Cambio de opinión y de parecer muy espontaneamente.
sábado, 15 de agosto de 2009
Flash!
Han pasado tres años desde que no hacía la combinación de música experimental con escribir; en ese tiempo era todo tan descontrolado, primera impresión de lo que puede ser una de las emociones pasajeras más fascinantes que he encontrado. Pareciera que el tiempo es preciso y no hay forma de que la fantasía se acabe, aunque pasen horas, días y noches, venga y se vaya gente o sucedan catástrofes y milagros. Se crea una atmósfera tan interna, que sabes que no eres especial, pero no estás conciente de ello. La mente se expande y se contrae, quiere diferenciarse, pero ahí radica el esfuerzo en vano por sentir pasión de adolescente atípico. Pero de todos modos, puedo asegurar que es pasión, una pasión muy fugaz, pero mi esfera, o cuadrado o lo que quiera, me acoje con una engañosa mentira que es la del conformismo. La música y la escritura por separado son artes, pero ¿Habría una palabra para describir lo que es una mezcla de ellas?. Pienso que sí, pienso que se llama precisamente emoción, ese maremoto mental de ideas y de visiones que probablemente solo se encuentren en estados no lúcidos, pero que a través del arte, de la emoción (y no sentimiento, porque este dura y ni se percibe), podemos gozarlo, aunque sea un engaño, una falacia, una droga para la conciencia.
Y qué sería de un maldito relato adolescente si no hablara del amor, de ese amor especial, que uno dice que es único, que lo hace ser el mesías de su propio destino, de ese amor que no tiene una identidad: sólo la identidad del Ella. Pero no puedo ponerme a criticar lo que mi cerebro me dice, aunque sea una mierda repetida y errónea, porque yo también quizás tenga un Ella. No, no quizás, tengo un Ella que le da impulsos a los sentimientos, los agita y los hace bailar como en una canción. Pero una canción lenta, una canción de largas estrofas y un coro que se mezcla con el resto de la estructura. Una canción cuyo clímax no llega nunca, una canción que se vuelve progresiva y que pide que se le escuche muy detenidamente para entenderla. Pero creo que es una canción bastante popular, una canción que tiene versiones muy cortas, con gente que la escucha una y otra vez, y con gente que nunca la ha escuchado, con gente que se niega a hacerlo, gente que la busca y no la encuentra, gente que no la entiende. Es una canción que algunos se avergüenzan de escuchar, y otros, la cantan para que todos los escuchen. Una canción que le da ritmo y armonía a la vida. Una obra maestra que se llama Amor.
Porque sentir Amor es un arte (no puedo creer que haya llegado a esa frase, nisiquiera leí ese condenado libro), y yo no sé mucho de ese arte, no sé las diferencias entre mucho y poco, entre posible e imposible, porque me puede gustar, o puedo amar, pero no sé a cuál de las dos me refiero en cada ocasión. Quizás es un deseo o una emoción pasajera también, pero muy bien alimentada que la hace durar. Pero ya no me importa, las maripositas en el estómago están igual y cada vez aletean más fuerte. Ella es lo que me hace tener ganas de caminar fuera de esta burbuja, me temo que si ella se va, el tiempo empezará a aumentar su velocidad, y mi vida a detener sus situaciones. Porque vivimos en una batalla contra los problemas, y siento que acabo de encontrar un campo de fuerza que me ocultará de ellos, pero que para existir, necesitan de una razón, osea, adivinen... Ella. La querida chica-combustible debe tener otra realidad; debe tener pensamientos antagonístas a los míos, pero qué más da, si al fin y al cabo, todos somos libres de pensar lo que sea, las veces que queramos, cuando queramos y donde queramos. Aunque pensar 'lo que sea' signifique repetir la misma historia de cada mente que sienta Amor, aunque sea un engaño que todos sabemos que no es más que eso. Somos solo puntos en el cielo que aunque iluminemos a muchos otros, jamás podremos iluminarnos a nosotros mismos. Vernos con claridad y borrar toda la oscuridad que nos hace ser sólo patéticos humanos cegados por las emociones fugaces, tan fugaces que encandilan la realidad y nos hacen ver imágenes que quisieramos que fueran, pero no pueden ser.
Pero por eso mismo engordarnos con mentiras y estados de alucinación de cuerpo y alma tiene su lado bueno. ¿Qué importa aparentar algo si todos saben que el Amor se carcome a la realidad? Pero todo lo que he dicho, es algo que se puede dominar según entiendo. Separar el amor, convertirlo en realidad. Para eso se necesita tiempo, y siempre diré que el mejor estado, aunque no conozca el resto, es el de cuando se es engañado, mareado y cegado por el nuevo Amor, el nuevo Ella.
Entonces, ¿Hay alguna combinación mejor que la de arte + arte + arte? ¿la de escuchar música que extorsione la mente, escribir cosas que a nadie le importen y estar cegado por el Amor? Probablemente mientras más se adorne la burbuja, más comodidad va a haber, y más adictivo se va a hacer; es parte de la mejor mentira que he sentido en tres años, aunque necesitaré cegarme por el resto de mi vida si quiero tener alguna razón para dejar todo irse.
Y qué sería de un maldito relato adolescente si no hablara del amor, de ese amor especial, que uno dice que es único, que lo hace ser el mesías de su propio destino, de ese amor que no tiene una identidad: sólo la identidad del Ella. Pero no puedo ponerme a criticar lo que mi cerebro me dice, aunque sea una mierda repetida y errónea, porque yo también quizás tenga un Ella. No, no quizás, tengo un Ella que le da impulsos a los sentimientos, los agita y los hace bailar como en una canción. Pero una canción lenta, una canción de largas estrofas y un coro que se mezcla con el resto de la estructura. Una canción cuyo clímax no llega nunca, una canción que se vuelve progresiva y que pide que se le escuche muy detenidamente para entenderla. Pero creo que es una canción bastante popular, una canción que tiene versiones muy cortas, con gente que la escucha una y otra vez, y con gente que nunca la ha escuchado, con gente que se niega a hacerlo, gente que la busca y no la encuentra, gente que no la entiende. Es una canción que algunos se avergüenzan de escuchar, y otros, la cantan para que todos los escuchen. Una canción que le da ritmo y armonía a la vida. Una obra maestra que se llama Amor.
Porque sentir Amor es un arte (no puedo creer que haya llegado a esa frase, nisiquiera leí ese condenado libro), y yo no sé mucho de ese arte, no sé las diferencias entre mucho y poco, entre posible e imposible, porque me puede gustar, o puedo amar, pero no sé a cuál de las dos me refiero en cada ocasión. Quizás es un deseo o una emoción pasajera también, pero muy bien alimentada que la hace durar. Pero ya no me importa, las maripositas en el estómago están igual y cada vez aletean más fuerte. Ella es lo que me hace tener ganas de caminar fuera de esta burbuja, me temo que si ella se va, el tiempo empezará a aumentar su velocidad, y mi vida a detener sus situaciones. Porque vivimos en una batalla contra los problemas, y siento que acabo de encontrar un campo de fuerza que me ocultará de ellos, pero que para existir, necesitan de una razón, osea, adivinen... Ella. La querida chica-combustible debe tener otra realidad; debe tener pensamientos antagonístas a los míos, pero qué más da, si al fin y al cabo, todos somos libres de pensar lo que sea, las veces que queramos, cuando queramos y donde queramos. Aunque pensar 'lo que sea' signifique repetir la misma historia de cada mente que sienta Amor, aunque sea un engaño que todos sabemos que no es más que eso. Somos solo puntos en el cielo que aunque iluminemos a muchos otros, jamás podremos iluminarnos a nosotros mismos. Vernos con claridad y borrar toda la oscuridad que nos hace ser sólo patéticos humanos cegados por las emociones fugaces, tan fugaces que encandilan la realidad y nos hacen ver imágenes que quisieramos que fueran, pero no pueden ser.
Pero por eso mismo engordarnos con mentiras y estados de alucinación de cuerpo y alma tiene su lado bueno. ¿Qué importa aparentar algo si todos saben que el Amor se carcome a la realidad? Pero todo lo que he dicho, es algo que se puede dominar según entiendo. Separar el amor, convertirlo en realidad. Para eso se necesita tiempo, y siempre diré que el mejor estado, aunque no conozca el resto, es el de cuando se es engañado, mareado y cegado por el nuevo Amor, el nuevo Ella.
Entonces, ¿Hay alguna combinación mejor que la de arte + arte + arte? ¿la de escuchar música que extorsione la mente, escribir cosas que a nadie le importen y estar cegado por el Amor? Probablemente mientras más se adorne la burbuja, más comodidad va a haber, y más adictivo se va a hacer; es parte de la mejor mentira que he sentido en tres años, aunque necesitaré cegarme por el resto de mi vida si quiero tener alguna razón para dejar todo irse.
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