martes, 27 de marzo de 2018

Paz estridente

Yo creía que no
Pero resulta
Que estoy pendiendo de un hilo
Y es uno bien delgado
Y está al rededor de mi cuello
Y me...

y me asfixia.

domingo, 18 de marzo de 2018

Décadas

Aún me acuerdo, durante las tardes solitarias del otoño, a veces, de ti.

De tu pseudo-sabiduría rebalsada de tierna petulancia,
De tu moral rígida a base de prejuicios pero fuertemente desaliñada,
De tu inocencia injustamente reprimida y despreciada,
De tu felicidad y sorpresa genuina por aquello fuera del foco común,
De tu enamoramiento accidentado casi parte de una traumática broma,
De tus prioridades desparramadas por la rebeldía,
De tu mente hecha de frágil cristal reciclado,
De tu rechazo intenso e irreverente al balance,
De tu orquesta interminable de conclusiones ad hominem,
De tu ego de papel mojado con la tinta corrida,
De tu potencial en infinito estado de hibernación,
De tu cobardía heredada y potenciada,
De tu mirada pre-nihilista, pálida y desorientada,
De tu aficionado amor por el amor, más por nada más,
Y sobre todo,
De tu eterno vaivén entre el cómo, el dónde y el quién,
pero nunca del cuándo, el qué y el por qué.
¿Por qué? ¿Alguna vez te lo preguntaste?
¿Alguna vez me lo pregunté?
Porque en el ahora, yo me quedo con el resto.
Soy yo,
El que tiene que hacerse cargo de esas preguntas.
Soy yo,
El que tuvo que desmenuzar tu intrincado rompecabezas emocional.
Pero, ¿Para qué? ¿Para qué someter tu inocencia?
¿Para qué transformarte en algo que no puedo demostrarte que es mejor?
¿Para qué prepararme tanto para un viaje que nunca va a comenzar?
¿Para qué rehacer tantos planes si al final todo es un sueño?

Espero que algún día me perdones.
Y volvamos a ser amigos.
Volvamos a ser parte de la misma historia.
Aunque sea la historia más vacía y lenta del mundo.
A pesar de todo, mi gusto por aquel disco no ha cambiado.
Me alegro de no haberte quitado eso. Me alegro que me lo hayas dejado intacto.

Te quiero jurar, buen muchacho, que este baile se va a terminar.
No se si con un propósito o con una bala,
Pero, porque aún te admiro y te aprecio incondicionalmente, te quiero jurar,
Que se va a terminar.

Porque aún me acuerdo, durante las tardes solitarias del otoño, a veces, de ti.

sábado, 3 de marzo de 2018

Pesimismo

Cómo pasó, qué fue, y de dónde vino. Ah? Está todo muy tranquilo por acá pero... 
Somos muy buenos para volvernos adictos. Adictos a los placeres feos pero fáciles. Y esos que creemos no son tan fáciles.

Yo estaría muerto probablemente, si no fuero por eso o aquello. Nadie lo sabe. Estuve ahí abajo. No es tan lejos de acá pero era aún peor. De aquí puedo seguir escalando, o eso creo. Las rocas se ven firmes, se filtra algo de luz. Pero me aterra un poco usar esa vieja escalera que cuelga al otro lado. Se ve frágil, vieja y traicionera. Es una decisión difícil. Qué pasa si el camino por las rocas se acaba? Si quedo varado en la mitad, a medio camino y me doy cuenta que tomé la decisión incorrecta? Por lo visto no es solo avanzar esforzada pero ciegamente. Hay que pensar un poco también. Me gustan estas rocas, se ven firmes, me dan confianza; pero quizás no sirven para nada al final. Por qué lo harían? Por qué llegarían al final? Y si se me acaba la fuerza? Y se si vuelven afiladas?

Aprendí la lección? Cuál lección?
No fue quizás un error de estado y no de acción?
Y si lo que me golpeó fue mi autoestima y no otra cosa?
Por qué me arrepentí tanto? Qué es el arrepentimiento? Si uno toma una decisión, es por algo. Algo hubo en aquel momento. Algo que no estaba después. Algo que fue diferente. Algo que me quitaron, o que me quité, o dejé escapar. Y si no es eso? Y si lo que dejé escapar o me quité esa vez era el efecto de una droga?

Soy un ser muy, muy emocional, a pesar de todo. Cada día es un "nuevo comienzo". Cada día es una promesa. Gané algo con todo aquello? Soy mejor? Mejor que alguien o mejor que yo mismo?

No parece ser tan difícil el saber qué hacer. Pero hay algo a lo que temo. Pasó una vez. No quiero que pase de nuevo. Fue el acto de crueldad más grande que he cometido y aún así no fue voluntario. Como puede ser tan largo el veneno digo yo. Cómo tanto aprendizaje y nula capacidad de aplicarlo.

Puta ambición. Sueños podridos. Puta cultura de la televisión.
Puta. Putas. Por ahí va. Puta venganza. Puto nihilismo.
El ego debe desaparecer.
El yo.
Sin embargo lo sigo alimentando. 
Lo quiero todo. Tener todo. Saber todo. La atención de todos y todas. Y luego qué?
Ah sí, luego me pego un tiro. Que buen final. Un tiro, bien feo, de escopeta. Porque lo que viene después es mil veces más feo. Después no hay nada. 
Simplemente nada.
Ni nadie.
Ni tu.
Ni ellas.
Ni ellos.
Ni yo.

Yo, yo ya no puedo decirlo. Ya perdí el don.
Ya no se como sentir amor. Solo se como sentir venganza.

Sálvame la vida.
Pero sin ser amable.