martes, 25 de agosto de 2009

La vie en rose

Algo de prosa (porque no me gustaría llamarlos poemas) que escribí hace unos años; cuando me sentía como un animal muerto arrojado por el mar. Hay una nube ácida demasiado desagradable en mi mente estos días, es una lástima que este tipo de intervenciones físicas ocurran. Estoy detenido en espera del nuevo diagnóstico del doctor, y algo me dice que todo esto no va a terminar ese día. Esta debería ser una oportunidad para pensar y proyectarse, pero creo que nisiquiera en este estado pasivo lo puedo aprovechar. Quizás soy demasiado joven para aprovechar mi tiempo sabiamente. Mi única gran proyección por ahora es correr, saltar, volar y perderme rápidamente.
I


El extenso universo se ha reducido a la mitad
La gran travesía ha culminado impactandose
Pero la gran muralla surge por su fuerza
Y divide las dimensiones, antes cada una conocidas.

Los dioses de mi mundo traen mentiras
Enorme es el placer de un mundo armónico
Sabremos notar la presencia de una mitad restante
Es una prueba a la realidad y a la teoría
Como un coro de estrellas desordenadas
Por la perturbación de una mente que lo entiende
Devorados y arrojados al mar serán los inferiores
Se promete una esfera de horror pasajera
El espanto quemará desde el interior
Con la danza de todas las armas creadas
Y los demonios del mundo izquierdo marcharán
Solo con intención de conocernos.

La veracidad alimenta a los dientes
De las estrellas lejanas
El universo se arrepiente
Con mil armas atacamos lo que desconocíamos
Y sus ideas me mantienen vivo
Nunca se elegirá un nuevo orgullo
Al hijo del amplio y ruidoso entendimiento.


II


Atronadores eventos debajo de la atmósfera
Hiberna en mis fisuras
La mente ha comprimido lo que presta desde la oreja
Al igual que un diamante que canta sobre la presión externa
Pero este cenit es perseguido por una maldición
Que el tiempo parece cruel ante nuestra memoria
Expresivos golpes de proa en el cuerpo universo
Pronto se desvanecen en una monótona sinfonía

Como erupciones solares que llegan a nuestro plexo
A través de la cámara de la nube.

Por lo que aprendimos a olvidarnos de la esencialidad
Y negar la primitiva frecuencia
Pero su espíritu todavía existe en mí
Como mi existencia es su codicia.

Como la fertilidad encontró a su madre en descanso
Encontramos nuestra ética en nosotros mismos
Orgánico desarrollo a seguir
Y la inteligencia venció al alboroto.

Terremoto: Sus acordes escandalosos
El núcleo hueco del coro
Las tierras tiemblan dónde los Alpes suben a bordo
La resonancia, que incluso borra fuego.



Lo siento, nada que pueda expandir el cerebro por hoy, y quizás por mucho tiempo. Solo mi poco memorable balbuceo poético de cuando tenía 14 años. Cambio de opinión y de parecer muy espontaneamente.

sábado, 15 de agosto de 2009

Flash!

Han pasado tres años desde que no hacía la combinación de música experimental con escribir; en ese tiempo era todo tan descontrolado, primera impresión de lo que puede ser una de las emociones pasajeras más fascinantes que he encontrado. Pareciera que el tiempo es preciso y no hay forma de que la fantasía se acabe, aunque pasen horas, días y noches, venga y se vaya gente o sucedan catástrofes y milagros. Se crea una atmósfera tan interna, que sabes que no eres especial, pero no estás conciente de ello. La mente se expande y se contrae, quiere diferenciarse, pero ahí radica el esfuerzo en vano por sentir pasión de adolescente atípico. Pero de todos modos, puedo asegurar que es pasión, una pasión muy fugaz, pero mi esfera, o cuadrado o lo que quiera, me acoje con una engañosa mentira que es la del conformismo. La música y la escritura por separado son artes, pero ¿Habría una palabra para describir lo que es una mezcla de ellas?. Pienso que sí, pienso que se llama precisamente emoción, ese maremoto mental de ideas y de visiones que probablemente solo se encuentren en estados no lúcidos, pero que a través del arte, de la emoción (y no sentimiento, porque este dura y ni se percibe), podemos gozarlo, aunque sea un engaño, una falacia, una droga para la conciencia.

Y qué sería de un maldito relato adolescente si no hablara del amor, de ese amor especial, que uno dice que es único, que lo hace ser el mesías de su propio destino, de ese amor que no tiene una identidad: sólo la identidad del Ella. Pero no puedo ponerme a criticar lo que mi cerebro me dice, aunque sea una mierda repetida y errónea, porque yo también quizás tenga un Ella. No, no quizás, tengo un Ella que le da impulsos a los sentimientos, los agita y los hace bailar como en una canción. Pero una canción lenta, una canción de largas estrofas y un coro que se mezcla con el resto de la estructura. Una canción cuyo clímax no llega nunca, una canción que se vuelve progresiva y que pide que se le escuche muy detenidamente para entenderla. Pero creo que es una canción bastante popular, una canción que tiene versiones muy cortas, con gente que la escucha una y otra vez, y con gente que nunca la ha escuchado, con gente que se niega a hacerlo, gente que la busca y no la encuentra, gente que no la entiende. Es una canción que algunos se avergüenzan de escuchar, y otros, la cantan para que todos los escuchen. Una canción que le da ritmo y armonía a la vida. Una obra maestra que se llama Amor.
Porque sentir Amor es un arte (no puedo creer que haya llegado a esa frase, nisiquiera leí ese condenado libro), y yo no sé mucho de ese arte, no sé las diferencias entre mucho y poco, entre posible e imposible, porque me puede gustar, o puedo amar, pero no sé a cuál de las dos me refiero en cada ocasión. Quizás es un deseo o una emoción pasajera también, pero muy bien alimentada que la hace durar. Pero ya no me importa, las maripositas en el estómago están igual y cada vez aletean más fuerte. Ella es lo que me hace tener ganas de caminar fuera de esta burbuja, me temo que si ella se va, el tiempo empezará a aumentar su velocidad, y mi vida a detener sus situaciones. Porque vivimos en una batalla contra los problemas, y siento que acabo de encontrar un campo de fuerza que me ocultará de ellos, pero que para existir, necesitan de una razón, osea, adivinen... Ella. La querida chica-combustible debe tener otra realidad; debe tener pensamientos antagonístas a los míos, pero qué más da, si al fin y al cabo, todos somos libres de pensar lo que sea, las veces que queramos, cuando queramos y donde queramos. Aunque pensar 'lo que sea' signifique repetir la misma historia de cada mente que sienta Amor, aunque sea un engaño que todos sabemos que no es más que eso. Somos solo puntos en el cielo que aunque iluminemos a muchos otros, jamás podremos iluminarnos a nosotros mismos. Vernos con claridad y borrar toda la oscuridad que nos hace ser sólo patéticos humanos cegados por las emociones fugaces, tan fugaces que encandilan la realidad y nos hacen ver imágenes que quisieramos que fueran, pero no pueden ser.
Pero por eso mismo engordarnos con mentiras y estados de alucinación de cuerpo y alma tiene su lado bueno. ¿Qué importa aparentar algo si todos saben que el Amor se carcome a la realidad? Pero todo lo que he dicho, es algo que se puede dominar según entiendo. Separar el amor, convertirlo en realidad. Para eso se necesita tiempo, y siempre diré que el mejor estado, aunque no conozca el resto, es el de cuando se es engañado, mareado y cegado por el nuevo Amor, el nuevo Ella.

Entonces, ¿Hay alguna combinación mejor que la de arte + arte + arte? ¿la de escuchar música que extorsione la mente, escribir cosas que a nadie le importen y estar cegado por el Amor? Probablemente mientras más se adorne la burbuja, más comodidad va a haber, y más adictivo se va a hacer; es parte de la mejor mentira que he sentido en tres años, aunque necesitaré cegarme por el resto de mi vida si quiero tener alguna razón para dejar todo irse.