jueves, 20 de mayo de 2010

Caparazón

Últimamente me he dado vueltas en la cabeza miles de veces lo mismo. ¿Qué significa ser egocéntrico?.
La parte literal de mi cerebro quiere que la interprete como centrarme únicamente en mi mismo, casi sin darle importancia a los demás, y mentalizar todos los parámetros que me puedan afectar directa o sólo quizás indirectamente. Anular la existencia significativa de los demás. Que mi ser sea sólo yo, o aún peor, sólo mi mente. Porque los cuerpos son inútiles en una jerarquía donde rige la inteligencia por sobre el conocimiento, y el talento innato por sobre la práctica. Pero he oído que ser egocéntrico es adorarse, y verse como algo interesante y completo. En la primera definición creo que sí encajo, y en la segunda, quizás inconscientemente también.
El día de hoy especialmente, me siento vacío, pero puro. Omnipresente, pero ciego. Débil, pero poderoso. Y no me gusta para nada. Estoy sentado en el trono de un reino sin población. No sé si estoy decepcionado, inseguro o estupefacto. No tengo ganas de continuar sintiendo y no-sintiendo. Es extraño pensar que no recuerdo nada, y no entiendo nada. Que esa nada debería ser el todo. Que lo que era lejano ahora está en mis piés, y que no quiero caminar sobre eso. Tengo miedo, pero, ¿tengo miedo?. Estoy tan neutro que necesito ser alterado y sorprendido. Y a medida que voy escribiendo, más me inunda este sentimiento totalmente vacío y aterrador. Siento como si fuera a terminar siendo un robot con pilas de corta duración. Tengo que salir de aquí, esto me está matando. No tengo que pensar más.