La parte literal de mi cerebro quiere que la interprete como centrarme únicamente en mi mismo, casi sin darle importancia a los demás, y mentalizar todos los parámetros que me puedan afectar directa o sólo quizás indirectamente. Anular la existencia significativa de los demás. Que mi ser sea sólo yo, o aún peor, sólo mi mente. Porque los cuerpos son inútiles en una jerarquía donde rige la inteligencia por sobre el conocimiento, y el talento innato por sobre la práctica. Pero he oído que ser egocéntrico es adorarse, y verse como algo interesante y completo. En la primera definición creo que sí encajo, y en la segunda, quizás inconscientemente también.
El día de hoy especialmente, me siento vacío, pero puro. Omnipresente, pero ciego. Débil, pero poderoso. Y no me gusta para nada. Estoy sentado en el trono de un reino sin población. No sé si estoy decepcionado, inseguro o estupefacto. No tengo ganas de continuar sintiendo y no-sintiendo. Es extraño pensar que no recuerdo nada, y no entiendo nada. Que esa nada debería ser el todo. Que lo que era lejano ahora está en mis piés, y que no quiero caminar sobre eso. Tengo miedo, pero, ¿tengo miedo?. Estoy tan neutro que necesito ser alterado y sorprendido. Y a medida que voy escribiendo, más me inunda este sentimiento totalmente vacío y aterrador. Siento como si fuera a terminar siendo un robot con pilas de corta duración. Tengo que salir de aquí, esto me está matando. No tengo que pensar más.