sábado, 29 de julio de 2017

Nubes

Hoy quiero dejar de ser tan humano
Hoy quiero volver a ser primitivo
Pero ya se que anhelar es en vano
Y también que sin hacerlo no vivo

jueves, 20 de julio de 2017

Escribir

Es tan bello
como aquellos días
en que quería vivir.

Escribir

Es tan real
como aquel monte de ahí
que no puedo subir.

Escribir

Es tan natural
como la música al hombre
y el amor a sonreír.

Escribir

Es tan útil
Como vivir de noche
y de día, a veces, morir.

viernes, 14 de julio de 2017

Adicciones

Basta un segundo extra, una vacilación, un descuido para ver como todo se desmorona rápidamente. Basta un desequilibrio para caer de la cuerda floja. Bastan unas horas fuera de la dosis necesaria para recaer. Es un espectáculo delicioso. Una obra tragicómica del poder burlesco de la naturaleza. Pero hoy no es un mal día. No señores. Todavía estoy a tiempo. A hora. A minuto. Todavía puedo volver a drogarme y ponerme en curso. Ponerme en el frío y metálico carril que me mantiene en dirección y a salvo. Aún no se hasta donde lleva este carril. El carril de la felicidad. El carril del bienestar. El carril que pasea por todas las atracciones del parque que llamamos vida. La vida de J. Pero cuidado, que nada se toca. Solo se puede mirar desde este carro. Porque va muy rápido y es peligroso sacar los brazos. Es peligroso tocar las atracciones. Las tentaciones. A las demás criaturas. Al menos por ahora.

Porque yo te anhelo. Anhelo la prosa. Anhelo el papel. Anhelo las palabras. Desde lo más profundo. Pero este cuerpo y esta mente juguetona no me dejan llegar a ti. Ya llegará el día en que los controlaré. De verdad lo haré. Y es ahí, es entonces, cuando voy a desatar toda la ira y el momentum del corazón en este mundo. 

Es hora de irme. Me toca pensar en como me voy a morir. 

miércoles, 7 de junio de 2017

Ebullición

Luego de idas y vueltas, miradas fijas y evitadas, preguntas y respuestas, felicidades y tristezas, fuerzas y debilidades, búsquedas y resignaciones, valentías y miedos, canciones y silencios, la luz comienza al fin a filtrarse por mis párpados hinchados de existencia.
Hoy, nuevamente, con la guitarra en la mano comienzo a improvisar. A dejar correr los dedos por si solos ya que mi mente tiene miedo y se queda atrás. 

Es difícil ver aún los principios y los finales. 

El primero es muy difuso y se camufla en eventos, pensamientos y personas. La lista de candidatos y culpables rebalsa el vaso de las excusas pero ambos sabemos que no hay lugar para más que un elemento. Las raíces de aquella fuerza avasalladora residen en la frustración aguda del núcleo natural de mi ser. Pero el punto de ebullición parece estar determinado y esparcido en la profundidad de aquel pozo que carcomió partes de mi ser que jamás imaginé, hasta hoy.

El segundo es, si existe, eso: el final.

La verdad es que es una muy mala combinación de cosas. Una muy, muy mala. Y cuando creo tener una bajo control, la otra me pregunta: "¿Y por qué?"
Yo no soy fuerte. Nunca lo he sido. Y estar tan disociado de la realidad tampoco ayuda. Mi mente necesita fluir hacia algún lado, hacia alguna persona, hacia lo que sea. Pero me es cada vez más difícil. Las banalidades y explosiones fugaces de emoción y bienestar no perduran lo suficiente, y como una droga me vuelven dependiente. Dependiente de la música, el alimento, la risa y el sexo. Y es que cada día que pasa sin que haga algo al respecto me acerco más y más a ser un simple animal. Un animal frustrado y atormentado por la imposibilidad de ser humano. De desear como humano; de cumplir un propósito de humano. 

Creo que aún es tiempo de hacer algo. Si no fuera así, no estaría acá. Pero ya son varios años los que llevo en esto y recién ahora me estoy dando cuenta de la profundidad del problema y de que a pesar de mis intentos monumentales para escapar y ser alguien, lo único que logro sentir y llenar, es nada.

Si hay algo bueno de todo esto, es que al fin he logrado darme cuenta de una cosa:

Estoy enfermo.

martes, 4 de abril de 2017

Despertar

Y la corriente insensible y estruendosa del viento invernal 
se lleva las cenizas de un ayer intenso de lujuria y tempestad
pero que en su fuego ambicioso quemó hasta la soledad 
y consumió como leña el corazón de su propia vitalidad.

lunes, 27 de marzo de 2017

Ahora me doy cuenta. De eso y de muchas otras cosas.
Todas las puertas están cerradas. Pero es porque no tengo la llave, y quizás nunca la tendré. Es porque forzándolas no lograré entrar jamás. 

Ya me aburrí. Me aburrí de dar vueltas en el pasado. En los sueños y los recuerdos de un tiempo que fue distinto. Y es que soy tan débil que de algo tengo que aferrarme.

Fue todo una ilusión. Pero las decisiones ya están tomadas, y el camino a medias. Pero el impulso se acabó. La energía también. Y espero así, que las ilusiones también.

No se hacia donde ir. Realmente solo quiero desaparecer.
Desaparecer de este mundo.
Desaparecer de este cuerpo.
De esta mente.

Y huir.

De los sentimientos. De la frustración. De la agonía.

Siento que estoy cerca del fondo, pero sigo y sigo cayendo.
¿Cuál es la gracia? ¿Dónde termina esto?

¿Cuando voy a poder empezar a ser feliz de nuevo?

miércoles, 22 de marzo de 2017

Dudas

A veces
hay que parar
y pensar en todo aquello
por lo que se sigue avanzando
y darse cuenta que quizás 
existen otros caminos 
que podrían servir
para llegar
a ti.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Así como el sol deja de calentar, las flores dejan de respirar.
Así como el río desemboca, a la deriva queda violenta la popa.
Así como después de la tormenta viene la calma, el susto perfora el alma.
Así como las luces se apagan, el camino se vuelve hogar de los que vagan.
Así como el amor no encuentra puerta, la vida se declara muerta.
Así como te amé allá, aquí, ayer y hoy, el mañana me ignora porque ya sabe quien soy.

¿Acaso ya no tengo permitido amar?
¿Qué tengo que hacer para sacarme esta maldición?

A la mierda la poesía.

Quiero amarla.
Quiero ser amado.

Quiero que nos amemos y nada más importe.

Pero eso no va a pasar.

Porque ella es ella,

Y yo no se quién soy.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Horizonte

Y en la distancia, en la infinita distancia
Que erguida no se achica en su elegancia
Persevera la obsesión que culmina en silencio
Y es que el amor es sobre todo bien necio
Y a uno lo vuelve víctima del inmenso peso
Que se queda en la falaz ilusión de un beso

La espera a uno lo hace querer dormir
Pero si uno despierta de golpe solo querrá en eso seguir
El deseo y la expectación se alimentan del otro
Y se mantienen a flote como el galope de un potro
Que lleva hasta el cielo al cuerpo y al alma
Y los deja caer sin piedad, sereno y con toda calma

Y los paisajes están quietos y observan mi condena
A tener que vivir en un paraíso pero con pena
Y es que los colores me ciegan en la búsqueda
De la nada que alguna vez tuvo aroma y ceda
De felicidad genuina y de brillante candela
Más sin la ropa adecuada el frío congela

Al borde de la ilusión se asoman las posibilidades
Más la que antes huía hoy parece llena de bondades
Cada paso hacia adelante invierte el sentido y me aleja
La oscuridad me hace perderme y así me deja
Y en la distancia, en la infinita distancia
Fuiste un espejismo producto de mi demencia