Mirando algunas fotos antiguas... Bah, al grano. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, atemorizante. Cambiar de apariencia en tan poco tiempo, tener distintos ideales; darse cuenta recién de las oportunidades de las que se disponía. A decir verdad, me encanta ese sentimiento de nostalgia. Tener recuerdos bellos de días tan especiales, días invaluables, inmortalizados en fotografías simplemente al azar. Ya nunca tomo fotos de nada ni nadie. No tengo paciencia para esperar que se hagan valiosas, que signifiquen algo, que me traigan nostalgia. Después de todo, pienso que las fotos, lo escrito, lo grabado, todas aquellas cosas, son como el vino: mientras más viejas, mejor saben. Sintetizando un poco, no ha pasado nada desde aquellos días de oro. Quizás los aproveché tanto que me gasté y me fuí al otro extremo. Anhelo descubrir que esta es mi Edad media, que el renacimiento espiritual se acerca, que mi fuerza de voluntad será algo más que una moneda al aire. Porque suelo sentirme totalmente sólo a veces, lo cual no es del todo malo (y tampoco me gusta parecer adolescente con inestabilidad emocional), y eso provoca una sensación de espera infinita. Al igual que anecdóticamente, no queda nada más que decir sobre esto. Me hace falta valor para cortar las ramas que no me dejan ni ver, ni menos caminar.
Algo de ficción, como la primavera que nunca se dignó a aparecer.
¿Puedo creer en ti? ¿puedo confiar en tu silencio, en tu indeferencia, en tu igualdad social? ¿en tu amistad, en tu amor, en tu mirada? ¿en tus palabras? ¿en tu apariencia de no llevar nada encima, pero cargar con todo a la vez? ¿en tu coraje, en tus acciones y reacciones? ¿en tu serenidad caótica que arde pero jamás sabre si quema? ¿en tus mensajes de continuidad de la marea, de la armonía imperceptible de tu improvisación? ¿en tus preguntas que me hacen preguntarme hasta la confusión, para responderte con una débil bandera de mi mente? ¿en tu creatividad, en tu anarquía, en tus deseos, en tu tímido pero imponente expresar? ¿en tu canto, en tu memoria, en tu turno de mirar con los demas sentidos? ¿en tu estrella, en tu naturaleza, en tu sombra impenetrable y teomorfa? ¿en tu supervivencia, en tu guerra y en tu rendición? ¿en tu presencia? ¿en tu forma de decir las palabras de amor?.
No quiero oír tus respuestas, no quiero que te cuestiones, no quiero que cambies. El misterio del fin de lo que vayas a decir alimenta mis deseos, mi incontrolable romanticísmo, que aunque pseudoliterario, no deja de ser innato. Quiero ver tu fortaleza, está más cerca de lo que nadie jamás ha pensado. Me lanzaría al abismo de la preescrita vida que tenemos delante. O quizás sería mejor escapar, escondernos y cavar nuestro propio tunel para la felicidad, que sea simple, que sea distinto, que sea conformista, que sea resistente. Frente a nadie más necesito hablar, dejaré de hacerlo. Cantaría quizás, pero soy débil, soy despreciable, soy demasiado soñador.
Y si me vuelvo autorreferente, cállame y dime cuál es la verdad, donde está la compañía real. No en la comunicación, si no en el sentimiento. Tengo miedo, doy miedo y eso me deprime, la soledad vuelve a mi como si tu corazón ardiera de calor humano, saturado al máximo, sin mi presencia. No hago falta en tu historia, soy el villano de la novela. El de las emociones fugaces y el autocontrol nulo. Aún no digiero la poesía que recitas, y eso me desespera. He comprobado que tantos sueños y esperanzas solo atraen la infelicidad y la incertidumbre hasta el río de agua vital del que tengo que tomar para verte al otro lado pasar, con tu cabello y tu sonrisa poco creíble pero auténtica. Necesito un milagro. No, necesito fuerza, voluntad, valor y un orden en mis sentimientos.
Soy el piso más abajo en la piramide. Aún asi nadie se queja de mi inestabilidad, de la posibilidad de derrumbar algo más, porque ni en mi confían. Yo alguna vez confié en ti, y espero volver a hacerlo, seas quien seas.
Espero que en el futuro pueda llenarme de nostalgia por culpa de este tipo de cosas. Antes despreciaba las expresiones melancólicas de cualquier tipo, hoy veo tan distinto. Veo los colores, veo la nitidez, veo el amor y la tristeza en las medidas que siempre debieron tener. Soy sólo un hablante, no tengo ni siquiera historias para contar hoy en día, para expresarme más allá de mi egoísmo y mostrar algo de humildad de verdad. Después de todo ¿hay algo más nostálgico que buscar felicidad en el pasado, para el regocijo del presente, esperanzándose en el único futuro?
Vaya, realmente creo que tu enamorada es o fue o será alguien realmente afortunada.
ResponderEliminarAhaha suena raro ahora que lo leo xD como cliché, pero weit si lo es, pero ni importa si lo es xd lata de tomate :I
Nuna me dijiste que seguía en ese manga ;_; mejor dime cuál es y lo leeré xd
Y creo que es mejor buscar esa nostalgia en el presente no en el pasado... no tiene sentido lo que dije verdad? xD demonios lo sabía eksidé xD