El verano es carnal. El invierno es mental.
Pensando en el vaivén de la fuerza de mi inconsciente, concluyo que el dolor interno, físico, es el peor de todos. La autodestrucción del cráneo. La compresión de la sien. Nada que se pueda hacer, el dolor de cabeza es como el cuco: Aparece por una razón que nunca entendiste, porque tu inconsciente necesita ese temor. Y viene y se va, y vuelve, hasta que el miedo, la inseguridad, la desconfianza y el delirio invaden la mente en su descanso.
Creo haber despertado. He descubierto facetas de la vida para detener el tiempo, para vivir en mi mismo, en mi conciencia. No en aquella droga que acelera el segundero del reloj, que se encuentra tras un vidrio inquebrantable y transparente. Pero la verdad, no siempre fue transparente; estaba empañado y recién ahora pude despejar, y borrar la oscuridad. Purificar el material para darme cuenta que he perdido tanto tiempo, tanta potencial sabiduría, tantos materiales a mi disposición, tanta gente en espera, tanta vida, tanto aburrimiento reflectivo, tanto... que es incontable. Un par de años en el que he llenado mi cabeza de basura inútil, extremadamente inútil. He vivido del apuro, de los momentos nocturnos post exploración de conocimientos, del ardor de las despedidas, del dormir físico, y de las noches ausentes de sueños. De un vacío mental que se encubre en la amistad, que succiona la seriedad, y el desarrollo. Que alimenta la crítica social y la burla observativa. Cosas que debí haber reemplazado por satisfacción psicológica. He caído en la tentación, y a pesar de haberlo notado hace meses, no pude reaccionar, porque es muy difícil salir de una acción que acelera tu pulso increíblemente, para volver a algo casi olvidado, algo que no tiene ni siquiera recuerdos y sólo se ve como una mancha borrosa en la lejanía. Quizás como estar frente a un abismo, donde al otro lado sólo hay niebla, y duda del destino que puede implicar el cruzar. Un abismo en el que decido no descender para subir por el otro lado, si no que prefiero quedarme en esta soledad, en esta droga de satisfacción temporal, pero vacío a largo plazo. Y me quedo acá, le temo al otro lado, pero se que es un lugar mejor. Me quedo en nada, en un lugar donde el tiempo avanza mucho más rápido.
Pero todo eso ya pasó, he decidido olvidarlo y reconstruir mi vida. Porque puedo escribir del amor sin estar enamorado. Porque nunca lo he conocido en su forma pura y directa, si no que en metáforas inconsistentes; lo que me permite idealizar de la forma más pura el sueño oculto más grande que poseo, la única decisión que estaría dispuesto a tomar sin dudarlo, la razón por la que soy solo un adolescente pretencioso, la única verdad detrás de mis miles de máscaras: amar. Pero es un termino demasiado abstracto y fundamentalista para consumirlo. Un tratamiento para crecer en conjunto, para destruir mis contradicciones, para ser un simple ente parte de un dúo. Para aplicar la teoría en la práctica. A pesar de ello, me gusta la visión que tengo sobre el tema. Es casi mitología, poesía, fantasía, religión. Algo impalpable que responde a la pregunta que hace la felicidad al nacer.
Sólo soy una pastilla que cuelga de un peso llamado sueños, que debo llenar con mi fuerza de voluntad, para no caer en un estanque de agua opaca, oscura, sucia y contaminada, y disolverme en las esporas de la sociedad monótona que tanto odio. Viviré del soñar. No habrá una persona capaz de aguantar tantas toneladas de sinismo, de basura que pueda expulsar de mi mente a diario. Mi mundo social, mi relación con los demás es una pieza mal de fábrica, que no encaja correctamente, y que agota las ganas de seguir tratando de completar el rompecabezas de mi vida. Lo mejor es continuar, ignorar el detalle, dejar el rompecabezas incompleto y autoconvencerse de que simplemente esa pieza no sirve. Y es mejor dejar el espacio vacío que forzarlo y hacerle daño a las otras piezas que arruinarían completamente aquel puzzle. No debo mezclar emociones con sentimientos, sueños con necesidades. Puedo ser feliz a mi manera, puedo vivir con un rompecabezas incompleto, puedo seguir idealizando el amor y dibujar sólo lo que imagine que va en el espacio que falta. Después de todo, los rompecabezas imperfectos nunca serán presentados en una exposición, y así nadie nunca sabrá que sucedió con aquel que resultó defectuoso de un principio.
Lamentablemente tengo que distinguir la verdad, y entrar en el tubo compresor de ideas, a hablar este maldito idioma que me deja desconforme, que no permite expresar precisamente lo que puedo oler, sentir, palpar, mirar, idear en mi interior. No hay respuesta a las interrogantes que surgen cuando escribo, no hay guión, no hay ni siquiera un boceto. Sólo abro preguntas, oraciones que terminan con una respuesta y un final alejado de la idea principal. Por eso me contradigo, por eso todo esto es incoherente.
Por favor disculpen la autoreferencia y la hipocresía que acabo de cometer. Disculpen también mi pésimo sentido de texto expositivo, nunca he podido comenzar y terminar una sola idea en el mismo párrafo, tiendo a desviarme.
que onda /: las drogas nunca son la solución
ResponderEliminarcreo que no me gusta comentar por acá y no sé si te lo he dicho, así que mesinjer es la manera, si igual como que te dejo puras tonteras acá, como que contamino todo tu blog |: SPAAAAAAM
y nuestra noche de locura S:?
creerias en un texto que puede tocar a un desconocido, a una persona tal vez tan ajena a ti, como tal vez tu no esperarias, que mas puedo escribir, me toco leer aca y no me arrepiento, solo te dejo saber, que si existen, sin duda, pocos textos que han podido "tocarme", este es uno de ellos, felicitar es algo tan común, no se como agradecer una experiencia que no habia tenido en tanto tiempo, lo hare simple,
ResponderEliminargracias